sábado, 13 de diciembre de 2008

Pacheco y Hurtado

Pacheco y Hurtado se conocian. Nacieron en el mismo pueblo, crecieron en la misma calle, fueron al colegio juntos y compartian las mismas amistades. Trabajaron para el mismo ganadero y salian juntos a divertirse por las noches. Se emborrachaban hasta alcanzar el coma etílico y compartian las mismas mujeres.
Pasó el tiempo y el destino hizo que se encrapicharan de la misma mujer. Su nombre era Consuelo, una rechoncha y bigotuda mujer de 31 años, con el merito de haberse quedado embarazada, dar a luz a un inocente bebé, matarlo a porrazos y haber enterrado el cuerpo sin que nadie de los 248 vecinos de Valmorejo se diese cuenta. Sin estar todavia casada hubiese sido una deshonra para su familia. Era su secreto y jamás lo diria a nadie.
Consuelo, despues de flirtear durante dias con los dos amigos, aceptó la petición de mano de Pacheco, que se adelantó por media hora a Hurtado.
El corazón de Hurtado se partió. Y su orgullo también. Por eso se fué a la ferreteria a reparar su dolor en forma de hacha. Después se dirigió a casa de Pacheco. Apretó el timbre, Pacheco abrió la puerta y solo le dió tiempo a pensar "que cojones hace éste con un hach..." antes que Hurtado le asestase un golpe mortal justo enmedio de la cabeza, alcanzando el hacha mas de 4 dedos de profundidad.
El resto de hachazos que propinó no merecen ser comentados.
Manchado y confuso, Hurtado se fue.
Hurtado apareció ahorcado al dia siguiente.
Consuelo lloró al conocer la noticia y estuvo 3 semanas sin salir de su casa por estar según su madre "mu mal mu mal".
La familia de los dos desgraciados se consolaron juntos. Los amigos bebieron a su salud en recuerdo de sus almas...
Hurtado mató para poder vivir sin saber que se mataba a si mismo haciendolo.
MORALEJA: "Si hay que ir se va, pero ir pa ná es tonteria".

2 comentarios:

Ingrid dijo...

po zi

jordi dijo...

ole ole y ole!!el millor relat que has escrit fins ara!